A raíz de la construcción del puente de Guadalupe, sobre el brazo del río Silao, en 1837, nace este Templo sobre el antiguo camino Real a Salamanca. Iniciado en 1846 por don Manuel José Almanza es terminado el año 1877, cuando era capellán del mismo el presbítero don Juan Nepomuceno García, de gran proyección en Irapuato e iniciador de la celebración de "Los Barrios", para darle mayor esplendor a las festividades en torno a las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, celebraciones que perduran como elemento característico y particular de nuestras tradiciones.

El edificio es muy híbrido en su estilo, muestra clara de que el constructor era una persona poco preparada en cuanto a estilos arquitectónicos se refiere.

La planta es de cruz latina y cubierta su única nave con bóveda de crucería. Los retablos son sólo idea de estilos que pretenden evocar al neoclásico. Sobre el altar mayor sobresale un nicho con el relieve en cantera blanca de la Virgen de Guadalupe, que en 1860 fue desprendido de uno de los dos relieves que de ella tenía el puente de Guadalupe en el centro de los medallones puestos en su cresta, para ser colocado en el lugar que hoy la contemplamos.

De la fachada y pórtico principal lo único que sobresale es la tendencia a querer mostrar una cierta semejanza de estilos con el gótico medieval, en su torre principalmente.